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¿Y qué si soñabas?¿Y qué si en tu sueño tomaste una flor?¿Y qué si cuando despertaste la flor estaba en tus manos?

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Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2005.

09/08/2005

Cuando yo no esté

noeste.jpg
No olviden abrir la puerta a los Amigos.
Denle paso a la ternura y la lágrima infinita...
Tarareen canciones y no olviden regar el jardín
por donde transitarán los amantes de la Utopía.

Quiero que mi cuarto continúe transnochado
persiguiendo acordes en plenilunios de libertad.

Si ven el cielo preñado de estrellas... siéntanse humildes,
atrapen una fugaz en nombre de la amistad,
y si van a la Mar, caminen descalzos sobre la arena tibia
cuando el sol comulgue y su último destello hiera el recuerdo...

Si alguien se considera mi Amigo,
sin mezquindad ni hipocresía
y me ve morir a flor de calle,
que no olvide que el Amor fue mi única trinchera,
única gramática, última puerta que por favor espero
nunca jamás cierren.

A. González

Escuchando: "Laberinth" by Dead Can Dance
09/08/2005 00:35 Enlace permanente. Tema: Del mundo y su azul humanidad No hay comentarios. Comentar.

Deliverance

deliverance.jpgInicio. Rostros familiares que ven sin "ver".
Se inaugura el Sol con su luz nueva
bajo el cielo de siempre.

Energía radiante.
Arde el Coraje que espera en la noche
para conducirme de la oscuridad a la claridad,
"mi piel se enciende entre otras multitudes..."

En el aire se presiente un encuentro,
"la vida" haciendo de las suyas.

Aún aletargadas por la última despedida
tienen mis manos una nueva huella.

Escuchando: "Nocturne Op.9 No.2" de Chopin

17/08/2005

FELICIDAD: una actitud y no una suerte

felicidad.jpg"Cuenta la historia, que en un lejano país había un hombre que cortaba y tallaba rocas para hacer lápidas. Se sentía infeliz con su trabajo y pensaba que le gustaría ser otra persona y tener una posición social distinta.
Un día paso por delante de la casa de un rico comerciante y pensó que le gustaría ser exactamente como él, en lugar de tener que estar todo el día trabajando en la roca con el martillo y el cincel.
Para gran sorpresa suya, el deseo le fue concedido y de este modo se halló de pronto convertido en un poderoso comerciante, disponiendo de más lujos y más poder de los que nunca había podido soñar. Al mismo tiempo también era envidiado y despreciado por los pobres y tenía igualmente más enemigos de los que nunca soñó.
Entonces vió un importante funcionario del gobierno, transportado por sus siervos y rodeado de una gran cantidad de soldados. Todos se inclinaban ante él. Sin duda era el personaje más poderoso y respetado del reino. El tallador de lápidas que ahora era comerciante, deseó ser como aquel alto funcionario, tener abundantes siervos y soldados que lo protegieran y disponer de más poder que nadie.
De nuevo le fue concedido su deseo y de pronto se convirtió en el hombre más poderoso de todo el reino ante quien todos se inclinaban. Pero el funcionario tanbién era la persona más temida y odiada en todo el reino y precisamente por eso necesitaba de tal cantidad de soldados. Mientrás tanto el calor del sol le hacía sentirse incómodo y pesado. Entonces miró hacia arriba, viendo al sol que brillaba en pleno cielo azul y dijo: ¡Qué poderoso es el sol! ¡Cómo me gustaría ser como el sol!
Antes de haber terminado de pronunciar la frase se había ya convertido en sol, iluminando toda la tierra. Pero de pronto surgió una gran nube negra, que poco a poco fué tapando al sol e impidiendo el paso de sus rayos. ¡Qué poderosa es esa nube! - pensó - ¡cómo me gustaría ser como ella!.
Rápidamente se convirtió en la nube, anulando los rayos del sol y dejando caer la lluvia sobre los pueblos y campos. Pero luego vino un fuerte viento y comenzó a desplazar y a disipar la nube. ¡Me gustaría ser tan poderoso como el viento!, pensó, y automáticamente se convirtió en el viento.
Pero aunque el viento podía arrancar los árboles de raíz y destruir pueblos enteros, nada podía contra una gran roca que había allí cerca. La roca se levantaba imponente, resistiéndo inmóvil y tranquila la fuerza del viento. ¡Qué potente es esa roca! - pensó - ¡cómo me gustaría ser tan poderoso como ella!
Entonces se convirtió en la roca, que resistía inmóvil al viento más huracanado. Finalmente se sentía feliz, pues disponía de la fuerza más poderosa existente sobre la tierra.
Pero de pronto oyó un ruido. Clic, Clic, Clic. Un martillo golpeaba a un cincel, y éste arrancaba un trozo de roca tras otro. ¿Quién podría ser más poderoso que yo?, pensó, y mirando hacia abajo, la poderosa roca vió... al hombre que hacía lápidas."


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